Karmelo Iribarren: Las luces interiores. Ed. Renacimiento, Sevilla,
2013
Dice Karmelo que sigue siempre el mismo procedimiento de quitar y quitar hasta que los poemas se le quedan en nada. Una nada, matizo yo, altamente significativa, inconfundible. En fin, una escritura tan personal que uno ve un poema nuevo de Iribarren sin saber que es suyo y puede atribuírselo sin temor a equivocarse, distinguiéndolo de los poemas de los imitadores, que sin duda tiene y son legión.






