Las luces interiores



Karmelo Iribarren: Las luces interiores. Ed. Renacimiento, Sevilla, 2013

Dice Karmelo que sigue siempre el mismo procedimiento de quitar y quitar hasta que los poemas se le quedan en nada. Una nada, matizo yo, altamente significativa, inconfundible. En fin, una escritura tan personal que uno ve un poema nuevo de Iribarren sin saber que es suyo y puede atribuírselo sin temor a equivocarse, distinguiéndolo de los poemas de los imitadores, que sin duda tiene y son legión.

Antes del nombre




Eloy Sánchez Rosillo: Antes del nombre. Ed. Tusquets, Barcelona, 2013

El penúltimo libro de Eloy Sánchez Rosillo es una recopilación de sus poemas sobre pájaros, un opúsculo discreto y blanco como un pájaro, que le preparó Juan Marqués para Pre-Textos. Se llama En el árbol del tiempo. Es el título del único de esos poemas que permanecía inédito y que ahora forma parte del nuevo libro, Antes del nombre, editado por Tusquets.

Átomos y galaxias




Si, como afirma el tópico, la lengua es nuestra patria, la literatura de algunos pocos escritores muy queridos es nuestra casa. Esperamos la llegada de sus nuevos libros como esperaríamos regresar al hogar después de un largo viaje. Eso es lo que a mí me pasa, entre otros, con Miguel D´Ors.

Retrato de un hilo



Leyendo el libro de Irazoki he recordado una reflexión extraordinaria de Umbral sobre Lorca. Decía que el libro más surrealista de Lorca es el Romancero Gitano porque es el que contiene imágenes más parecidas a la plástica de los sueños, en los que unos objetos evocan a otros y se transforman en otros. El surrealismo de Irazoki en Retrato de un hilo pertenece a esa especie de surrealismo puro, donde una mujer va con su hijo de la mano y ambos van transformándose a lo largo del poema hasta ser otras cosas, según se miran o se cruzan con otras personas en su camino.

Matar al mensajero



Artículo censurado: me comunican que este artículo ha sido censurado por el director de La Verdad (de Murcia) y que no va a publicarse en el diario, como ha venido haciéndose todos los domingos desde hace un lustro. Obsérvese que no digo una palabra más alta que otra, ni ninguna que no sea verdad. Evidentemente la censura es por el contenido, no por la forma.

La semana pasada desapareció AbTevé y hoy cierra sus páginas en papel La Verdad de Albacete. En semanas anteriores sufrió un fuerte recorte el diario La Tribuna. Alguien dirá que es una casualidad  y una lamentable consecuencia de la crisis, pero es mucho más que eso. Que no nos cuenten patrañas: estas pérdidas son graves y definitivas. También interesadas. No se compensan con redes sociales ni con supuestos canales alternativos. Lo que estamos perdiendo son ventanas que nos permitían asomarnos directamente a la realidad, un derecho desarrollado en el artículo 20 de la Constitución.

La palabra sabe



La Unesco decidió en 1999 que el mismo día que empieza la primavera se celebrase también el día internacional de la poesía. El jueves pasado cambió la luz ligeramente, con lo que percibimos que hemos cambiado de estación. Sin embargo, no tengo noticias de ceremonia alguna que haya servido para celebrar la poesía. Nadie de mi círculo, que es un círculo donde hay muchos poetas, me ha comentado nada al respecto. Lo que quiere decir que la naturaleza, a pesar del cambio climático, ha cumplido, al contrario que los humanos, lo que ya no es noticia a estas alturas.

Infancia y corrupciones



La palabra corrupción, que tiene unas connotaciones tan demoniacas en los telediarios, vuelve a ser inocente en el título de un libro: Infancia y corrupciones, del maestro Sarrión. Se cumplen ahora veinte años de su llegada a las librerías. La imagen oblicua de una alcoba con la cama deshecha, de Antonio López, ilustra su portada. El libro tiene forma de libro pero, al abrirlo, lo que se abre es una ciudad. La nostalgia de otras vidas que ya son la nuestra. Lo retomo y experimento la misma sensación que el crítico de cocina de la película Ratatouille.

Beneyto



Nuestra vida pasada vuelve a veces como si fuera una película. Se adapta a cualquier género, a cualquier banda sonora. Cuando con veinte años, otra vez me veo andando por las Ramblas vacías de una Barcelona desolada, una mañana de domingo, me siento el personaje de un filme neorrealista. Muy apretada bajo el codo llevo una carpeta con dibujos. “Cuídalos mucho, son originales”, me había advertido Juan Bravo, al confiármelos. Y los agarro bien, como un tesoro, mientras busco en el plano el misterioso carrer Codols, donde me esperan.

Noticia de la nieve





A veces de la lluvia ni nos damos cuenta. En cambio, siempre es noticia la nieve. Da igual que la ignoremos, que nos encerricemos en seguir a lo nuestro. Sobre todo si cuaja, la nieve se impone. Desmonta la rutina y nos baja del coche. Nos cuesta renunciar. Algunos ni siquiera lo consiguen. Se resisten, se debaten contra la inestabilidad de las calzadas. Se contrarían, protestan porque nadie las limpia conforme van cubriéndose del boicot de esta alfombra. Como todos los seres inocentes, la nieve simplemente ocurre, ajena a la emoción de los humanos.