Juan Marqués: Diez mil cien

JUAN MARQUÉS
Diez mil cien
Vandalia, Sevilla, 2020

«El mundo sobreactúa, pero la vida no, / mientras la gente miente».

El zaragozano Juan Marqués (1980) se ha desprendido un poco de la brevedad a la que nos tenía acostumbrados en anteriores entregas y en esta cuarta, titulada Diez mil cien, estira algo más los poemas, que son más discursivos, pero que siguen hablando de lo más cercano, de su cotidianeidad, que en muchas ocasiones es el libro que está leyendo, la exposición sobre Max Aub que está montando, y en otras es un policía que le indica que no vaya leyendo por la calle. Tiene algo de diario esta colección de poemas que brotan de la vida pero que no cuentan la vida, sino su interpretación, a veces desde la ironía de un homenaje bastante audaz, como en los versos que abren el poemario: «Siempre la claridad viene del cielo: / es un dron, / y tiene tanta fuerza que podría / competir con el alba, que ya llega, / tanta luz que ha podido transformar / un cielo de color mina de lápiz / en un río de leche». Otras veces los versos rascan en lo anodino, dejando constancia de que lo que no deja huella también es importante: «todos los días doy / limosnas al olvido, monedas / a Caronte, pero sigo / acumulando cosas que olvidar». En la interpretación de lo cotidiano, Marqués hace balance, se sitúa y nos sitúa en el transcurrir de la historia: se dirige a nuestros descendientes con una ironía juguetona: «está bastante bien lo de vivir / en 2018: / ¡Amigos del futuro! / sabed que por aquí nos arreglamos. / España es una trampa para pájaros / donde nadie se aburre, si no quiere». Poco después se contradice en otro poema: «pensar en el futuro es parecido / a intentar resolver un crucigrama en un idioma ajeno». Está haciendo balance con desenfado, jugando, incluso cuando mira hacia la muerte probando a componer su propio epitafio. Sobreactúa como dice que hace el mundo. «El mundo sobreactúa, pero la vida no». El poema más breve, reminiscencia de su antiguo estilo minimalista y enigmático, se llama «Estamos en días decisivos» y dice: «El corazón: un alga, / un pez venido a más, / otra bolsa de plástico en el mar».

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Puedes expresar tu opinión sobre este artículo