Movimientos insomnes














CLARA JANÉS
Movimientos insomnes
(edición de Jaime Siles)
Ed. Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2015

Desde que empezó «andando versos» en su Barcelona natal hasta que ha sido designada para entrar en la Academia de la Lengua, Clara Janés (1940) ha entregado a la imprenta 29 poemarios. Al menos sobre ese número ha trabajado Jaime Siles en la selección que ha preparado para Galaxia Gutenberg.
El crítico apunta que la poesía de Janés se caracteriza «por una gran unidad temática y una amplísima variedad formal». Y como ocurre con los paisajes que no pueden abarcarse con la mirada, un mapa ayuda a orientarse y permite definir los itinerarios, aunque el prologuista asegure que se conforma con haber trazado un perfil entre los posibles. Clara Janés, en el epílogo con que cierra el libro, se encomienda a Ciorán para definir su tarea: «poesía significa desmayo, abandono, no ofrecer resistencia al hechizo; y como todo hechizo, equivale a desaparición». Los poemas detectan el misterio y muestran sus huellas, sin que muchas veces la autora que los transcribe sepa de dónde le son dictados, aunque tenga que recogerlos casi a vuelapluma en una libreta mientras camina por las calles. Luego necesita analizarlos para comprenderlos y seguir conociéndose. Así lo explicó el otro día en una lectura en Albacete, en la que también constatamos, una vez más, que la poesía de Janés, como tantas otras, equivale a una biografía de los sentimientos. Desde el primer recuerdo, cuando apenas era un bebé, hasta los poemas destilados de la física y las ciencias, a cuyo estudio vive entregada con asombro, pasando por su época de coleccionista de minerales y la fase de los mitos amorosos persas y turcos entre otros. Y por supuesto, siempre recurrente, el momento en que descubrió a Vladimir Holan y el desgarro de La noche con Hamlet, que más que un momento fueron años de entrega y estudio a la poesía de Holan y a la lengua checa. Movimientos insomnes, el título que resume todos los poemarios de Clara Janés hasta la fecha, resume también su pasión por el estudio, su entregarse al hechizo queriendo morir de emoción, como Santa Teresa en sus éxtasis: «el espíritu es el vuelo / el más veloz de los pájaros / deja de ser / cuando cesa el movimiento».

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