Respondo a un cuestionario de García Cebollero

Me propone Rubén García Cebollero que conteste a una encuesta que ha preparado sobre poesía. Va para cuatro años que, entre el trabajo y el ayuntamiento de Chinchilla, no tengo espacio ni ritmo para disfrutar de la poesía, como no sea en ratos robados, que me saben a muy poco. De modo que le agradezco a Rubén la encuesta, porque me ayuda a reactivarme.
Transcribo aquí sus preguntas y mis respuestas:


¿Poesía: qué es y por qué?
Es cifrar las emociones en palabras, para revivirlas y compartirlas. Las palabras deben estar prendidas de una estructura rítmica que funciona como amalgama. Las personas necesitamos sentir y necesitamos compartir con otras personas lo que sentimos.
¿Cómo trabajas tus poemas?
Los escribo y luego los guardo y me olvido de ellos. Un día los rescato, los redescubro como si no fueran míos y los retoco. Vuelvo a guardarlos de nuevo y repito de nuevo el proceso, un proceso que suele durar años y que abarca entre cinco y quince desentierros.
¿Cómo te inspiras?
Más bien es una necesidad de recoger el instante, un impulso que sobreviene de forma inesperada. Puede variar, pero lo que más recuerdo es una sensación inconcreta. José Hierro la definía muy bien: es como cuando te pica y no sabes dónde rascarte.
¿De qué manera “cantas” o “qué forma” prefieres?
Una de las pocas cosas de las que tengo certeza es de que uno no elige la materia de sus poemas; se limita a utilizarla lo mejor que sabe. Me temo que mi tono habitual tiende a la elegía. Sin embargo sé que no tiene por qué ser definitivo: hay poetas que han cambiado de la elegía a la celebración, sin perder ni un ápice, como Eloy Sánchez Rosillo.
¿Cómo usas el lenguaje poético? ¿Qué importancia le das?
Procuro que el lenguaje no parezca poético para que el mensaje llegue al lector sin tropezones y sin distracciones. El registro coloquial me parece el más adecuado. El maestro D´ors me ha repetido muchas veces lo que él aprendió de otro maestro: haz que el trabajo borre las huellas del trabajo.
¿Te preocupa la rima?
Solo me preocupa cuando aparece sin ser llamada. Por lo general, la rima me distrae más que me ayuda. Suelo evitarla.
¿Cómo organizas el sentido del poema?
Tras la primera avalancha de ideas y emociones, se trata de escuchar al propio poema. Él suele darte las pistas de por dónde seguir.
¿Qué poetas lees o relees?
Procuro leer lo que cae en mis manos, pero el tiempo es limitado y, para mí, en estos momentos más que nunca. Así que, cada vez con más frecuencia, me dejo de probaturas y voy a lo seguro. Pero lo seguro es tan amplio que sería injusto recogerlo. Como nos enseñó Borges, los lectores se fijarían antes en las omisiones que en los que figuran. En épocas en que he estado más despejado, me he aprendido de memoria los poemas que me gustan mucho, para poder rumiarlos en momentos en que no tengo a mano el libro.
¿A qué poetas recomiendas leer?
A algunos poetas actuales que no suelen figurar en las antologías ni están en las listas de éxitos ni aparecen en los culturales de los periódicos y no tienen nada que envidiar a los que sí aparecen. Cito a José Luis Parra porque, desgraciadamente, ha fallecido. Pero, en público, prefiero no dar más nombres por las razones que acabo de explicar hace un momento.
¿Qué haces para encontrar el tono, la voz del poema?
Procurar ponerme en el lugar del lector, ser un lector que se enfrenta al poema desconocido sin saber cuáles han sido las intenciones del poeta.
¿Qué poemario ajeno te gustaría haber escrito?
Creo que la unidad de medida de la poesía no es el poemario, sino el poema. Hay muchísimos que me gustaría haber escrito. Remendando lo que dice el Quijote acerca de los libros: ¿qué poeta hay tan malo que no tenga algún poema o algún verso bueno? (Vale, es verdad, muchos más de los que caben en una biblioteca, jajajaja). Pero, a pesar de todo, te doy un título: "Inclinándome" de José Luis Parra. Por seguir con él. Es un libro magnífico, lleno de verdad. Me gustaría haberlo escrito, pero no haber estado en la piel de quien lo escribió.
¿Cómo te vendes y vendes la obra?
Desgraciadamente, el marketing es más importante que la propia escritura. Y en esto no puedo dar lecciones. Me vendo mal. Muy mal.
¿Te parecen importantes los premios literarios?
Los premios literarios pueden ser útiles. Yo he tenido suerte con ellos. Me han ayudado a publicar en las editoriales a las que no hubiera llegado jamás por otros medios (Pre-textos, Visor, Hiperión...). Pero nadie debería deprimirse solo porque no gana premios y nadie debería considerar que su trabajo es maravilloso solo porque ha ganado premios. Dependen demasiado del azar y del criterio de los jurados, que no siempre se rigen por el criterio de la calidad.

Gracias, Rubén, por darme la ocasión

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