Campaña alternativa


Campaña alternativa
En el instituto aún no hemos recibido el ingreso para afrontar los gastos de funcionamiento, para pagar la luz, el agua, el teléfono y todo lo demás. La Junta de Castilla-la Mancha tiene el compromiso de hacer efectivo en el primer trimestre del año el 40% del presupuesto del curso y estamos entrando en mayo sin haber visto un euro. Estamos todos los institutos de la Comunidad pasándolas canutas. Yo creía que, con la campaña electoral en ciernes, apoquinarían como fuera, para granjearse unas postreras simpatías. Pero ni con esta presión sueltan la mosca, con lo que se puede deducir que no tienen liquidez, aunque quizá sí la haya para sufragar la propaganda electoral, por mucho que haya decrecido con respecto a los últimos comicios. Es la última vuelta de tuerca de una legislatura desastrosa que se ha llevado por delante la Caja de Castilla-La Mancha, convertida ahora en un banco puro y duro, y que nos deja aeropuertos inútiles y facultades de medicina duplicadas. El otro día un amigo me comentaba que las instituciones le deben a su empresa las facturas de dos años, que acaban de despedir a unos cuantos trabajadores y que, si no les pagan antes de junio, la plantilla va a sufrir otra merma importante. Y los mismos que no pagan, se desgañitan prometiendo dar empleo a todo el que lo pida, a cambio de que les regalen el voto. Después de las elecciones, gane quien gane, cuando vayan a mirar en la caja común de la Comunidad es muy probable que no encuentren ni siquiera telarañas. Y teniendo en cuenta que, con la ley de autonomía medio desarrollada, los municipios son rehenes de las comunidades autónomas, el primer problema con que se van a encontrar todos nuestros nuevos ayuntamientos es que no tendrán un chavo para funcionar. Con este panorama, con el pueblo llano despotricando de los políticos, que despotrican de sí mismos, y los jóvenes (en general) sin querer saber nada de elecciones ni de pamplinas, ahí tienen a los dos partidos hegemónicos, matándose por unos votos, por el poder que otorgan, que no es de ellos, sino de los bancos a los que han empeñado sus pestañas. Porque la alternativa da pavor. La alternativa se ha pasado cuatro años pidiendo dimisiones y sin mover un solo dedo para lo que no fuera criticar las acciones del gobierno, fueran las que fueran, sin recatarse en desacreditar al sistema judicial, si les llevaba la contraria, o en poner en peligro la lucha antiterrorista para conseguir dos décimas más de desgaste de su contrincante. Bochornoso. Si el fin nunca justifica los medios, en este caso todavía menos, porque lo que han hecho es deshonrar un sistema que nos ha costado siglos instaurar. Y ya no hablemos de lo de presentar a la reelección a candidatos imputados judicialmente solo porque con ellos se aseguran el seguir gobernando, más allá de la justicia y la dignidad. El mundo está así. El premio Nóbel de la Paz Obama ordena un asesinato en otro país y se sienta a presenciarlo con sus colaboradores como si se hubieran juntado a ver la final de la Super Bowl; un asesinato propiciado, por cierto, con datos arrancados bajo tortura a un prisionero. Y los demás países, supuestamente civilizados, aplauden. En medio de este espectáculo inmoral, no es extraño que un grupo de personas se hayan citado esta tarde en el altozano para pedir una democracia real. Qué menos. El ejemplo nos lo han dado países musulmanes que han sido capaces de derribar las dictaduras que los sojuzgaban simplemente juntándose y permaneciendo unidos. Ahora, imitando el procedimiento de usar las redes sociales para convocarnos, personas ahítas de este espectáculo lamentable llaman a la manifestación por una democracia real. Sin embargo, sin ser yo nadie para ello, les haría una pequeña matización. Nosotros sí que tenemos democracia. Lo que pasa es que no la usamos. Votamos como autómatas cada cuatro años. Nos hemos llegado a creer que solo hay dos posibilidades: la una mala, la otra peor. Pero, señores, hay más. Basta con que nos conjuremos muchos españoles a elegir cualquier otra, la que sea.
                                                                                                       

1 comentario:

Jaime dijo...

Lo puedes escribir con mayusculas,pero no mas claro Arturo.Completamente de acuerdo.