Todo perdido de ordenadores


Si no tenemos un plan, se nos pone todo perdido de actividades. La frase se la escuché en Albacete al ahora ministro de Educación, Ángel Gabilondo, cuando sólo era rector de la Autónoma de Madrid. La dijo con un gesto de complicidad hacia sus compañeros de mesa, con una chispa que me impresionó. Caramba, me dije, por fin un tipo que sabe de qué va la cosa. Es bastante habitual en todas las disciplinas, pero más en educación, que se programen actividades y más actividades, para rellenar, sin prever a qué resultados queremos acercarnos. De modo que no me pareció un político cuña, de esos que llevan preparada una frase brillante y la colocan con más o menos habilidad. Su cargo estaba en el umbral de la política, sin duda se estaba postulando para cargos políticos, pero lo hacía con brillantez y significaba una esperanza. En educación estamos acostumbrados a gestos espectaculares y poco efectivos. En Castilla-La Mancha más. Nuestro gobierno de políticos reymago invirtió el año pasado 20 millones de euros en comprar ordenadores portátiles, que repartió entre los profesores con una munificencia sospechosa, para que los docentes se familiaricen con las nuevas tecnologías y las usen en sus clases. En realidad no era un regalo, sino un préstamo a tres años. Por cierto que eligieron asignarlos a los centros, con lo que los secretarios andan locos este principio de curso recogiendo los portátiles de los profesores que se van y entregándoselos a los que vienen. Un lío. Un lío bastante caro y de dudosa efectividad. ¿Cuántos de los 28.000 beneficiarios han aprovechado el préstamo? No me consta que haya un seguimiento. Pero, a simple ojo, a mi alrededor, son menos de un 5% los que aprovechan en sus clases estos aparatos a los que sin embargo hemos tomado mucho aprecio, eso sí. Entre tanto, en los mismos centros se acumulan las facturas porque los reyes magos se retrasan con el presupuesto anual. Y ahora es Gabilondo quien insiste con tozudez en que hay que regalar un ordenador a cada alumno, empezando por los de quinto de primaria. Ante las reticencias lógicas de algunas comunidades, que andan con el presupuesto hasta el cuello en el lodazal de la crisis, el Ministro aprieta con que hay que comprarlos como sea para que haya igualdad de oportunidades. En el punto de mira de todos está la crisis del sistema educativo, pero sin duda están equivocando el enfoque. Los ordenadores son una herramienta llamativa e importante, qué duda cabe, pero la unidad de educación sigue siendo el profesor y más concretamente su formación, ahora perdida en un maremagno de cursos y de actividades sin hilo conductor. Si quienes han de rentabilizar este chaparrón de tecnología no saben aplicar la inversión, estamos tirando el dinero público. Y no saben, porque no existe un plan de formación coherente e ineludible. Se está poniendo todo perdido de ordenadores.

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