Poemas de amor


Me he dado un atracón de leer poemas amorosos. Siempre lo hago por esta época, como miembro que soy del jurado del concurso que organiza la Cope y patrocina CajaMurcia, y en el que se concede un premio bastante razonable a un poema de amor. Es el único jurado del que acepto formar parte y, la verdad, aún no tengo muy claro por qué. Es cierto que los organizadores son gente jovial y amable, que los patrocinadores nos invitan a una comida opípara nada menos que en Casa Marlo y que el resto de los jurados son buenos amigos con los que así tengo una excusa para coincidir. Pero todas estas razones, siendo estimulantes, no impiden que en cada edición me pregunte qué demonios pinto yo en este concurso.

Para empezar está lo del amor. Qué es el amor. Una palabra cargada de adolescencia que, como dice José Antonio Marina, está a punto de morir víctima de la polisemia. Porque existen muchos fenómenos afectivos a los que etiquetamos con la palabra amor. Llamamos así al deseo dirigido a una persona, pero también a cosas que nos producen satisfacción: el dinero, el poder, la fama. Si hablamos de personas, lo mismo lo aplicamos a la amistad que a la atracción física. Pero también a la inmensa variedad de sentimientos, alegres o desdichados, que desata el deseo. Y también la usamos para algunos vínculos afectivos, como el apego infantil, el cariño, la dependencia, el compromiso moral y hasta la relación fraterna.

Cualquiera de estas posibilidades encajaría en el tema obligatorio del concurso. Sin embargo, la mayoría de los participantes se ciñe a las relaciones sentimentales entre personas, en las que el deseo, cuando lo hace, aparece de una manera vaga o pudorosa. Casi siempre se trata de amores platónicos, es decir, que sólo existen en la cabeza del poeta. De un modo muy parecido estuvieron antes en las cabezas de los juglares y de Petrarca, que ya empezaban a cansar entonces con los ojos azules como el cielo o los cabellos rubios como el oro. Por no hablar del corazón, que sale a relucir cada vez que hablamos de amor y no sabemos qué parte del cuerpo señalarnos.

Algunos de los mejores poetas que conozco rehúyen tratar el amor en sus poemas porque son conscientes de lo difícil que resulta decir algo nuevo que sorprenda y a la vez resulte natural. Mucha gente cree que el poema es la pura sinceridad, y sin embargo no se da cuenta de que lo que escribe no se parece a lo que ha vivido, sino a lo que le suena que es poesía y en realidad pertenece a corrientes desfasadas, como el modernismo o el garcilasismo. Nos falta educación poética. Nos falta saber que el ritmo es imprescindible y que la rima no. Y que para dotar de ritmo a un poema hay que combinar la métrica y la acentuación, dos recursos que hemos heredado de los clásicos y que se consiguen manejar si uno practica.

Sólo unos pocos poemas de los casi doscientos que participaron utilizaban la métrica y el acento con oficio. Lo esperanzador es que el autor de uno de ellos es albaceteño y joven. Se llama Rubén Martín Díaz y tiene 28 años. No es una casualidad que acabe de ganar otro concurso en Guadalajara y que vaya a publicar su primer libro. Su poema Dimensiones describe las sensaciones que intensifican el amanecer desde la alcoba en la que los deseos hace un rato que fueron satisfechos y aún duerme la mujer con la que el vínculo se alarga como las sombras del nuevo día: “El vacío, el hueco / que ocupaba la noche, / es ahora totalidad, / estancia, plenitud”.

2 comentarios:

efimero y abstracto dijo...

Hola,hola !!!
Te felicito por ser miembro de este gran evento y no comas tanto para que no engordes, por otro lado soy de la idea que no se debe generalizar siempre habrá alguien que puedea sorprendernos hasta las lagrimas con algo totalmente nuevo, leiste a Khalil Gibran...es increible...clarooo no es para nada nuevo pero creo que a veces se tiende a generalizar todo...
ahora yo escribo pèro no por que sea poetiza ni mucho menos osea que si me caes de visita seguramente solo encontraras un monton de palabras que solo necesitan salir de mi....algo decoradas para que no suene a esta flaca se queja de la vida..por que no es para nada asi...escribo sobre lo que sienta pero si estoy pasando un momento un poco pesado bueno que salga ....creo tambien que a la gente le gusta leer sobre sentimientos para mi leer un poema de un caballero es poder entender su sentimientos y dejame decirte que me impresiona saber que hay hombres con tan lindo sentir...
creo que me fui por las ramas las ramitas y demas hierbas..
anyway muchos saludos y buen fin de semana
EYA

Anónimo dijo...

Felicidades por el comentario, me llamo Raúl Cruz y soy de Tomelloso (C.Real), no soy un aferrimo de este género, soy seguidor de una lectura "más comercial", pero, es cierto que este tipo de razonamientos o comentarios le hacen a uno cambiar de opinión y lanzarse a descubrir mas de cerca el mundo de la poesía. Digo esto porque mucha razón llevas al decir lo referente a los "Poemas de Amor", (todos mis respetos a los autores), pero me resulta un poco cansino este tipo de lectura que siempre tiene el mismo fondo, yo particularmente no siento lo que leo porque no me lo creo. Por otro lado he tenido el privilegio de leer poemas de mi gran amigo Rubén Martín y sinceramente me han puesto los pelos de punta y me han hecho cambiar rotundamente el concepto de la poesía. Tengo que agradecer a Rubén Martín en primer lugar su amistad y en segundo lugar sus fabulosos consejos al decirme que leer, pues gracias a él estoy descubriendo a maravillosos autores. Un Saludo a todos los lectores.