Felipe Benítez Reyes: Los expedientes de la madrugada

FELIPE BENÍTEZ REYES
Los expedientes de la madrugada
Visor, Madrid, 2023

«¿Quién no ha aprendido aún que esta grandeza / lo es precisamente por efímera?
».

Desde los primeros versos y durante todo el libro, Felipe Benítez Reyes (Rota, 1960) está cantándole al tiempo que se escapa entre los dedos. El tópico virgiliano del “tempus fugit”. Lo hace a su manera chispeante: «el tiempo como un duende asesinado», «el tiempo que fue nuestro y no era tiempo», «ya no tienes el tiempo de tu parte. / Ya eres el final de tu ficción». Pero lo que en otros libros eran deslumbrantes enumeraciones que exhibían el músculo del ingenio, ahora vienen domesticadas, hilvanadas al servicio de la reflexión. Poemas como «Divagación acuática», «Infancia» o «Heroica» están entre los más logrados y hondos del autor roteño. Ha llegado a la edad de hacer balance y de constatar que lo que fue quedando atrás es tan inaprensible como el ahora: «el recuerdo que se detiene en el aire / como un pájaro muerto en pleno vuelo», «las ideas que se mueven por el pensamiento / como serpientes decapitadas». Todo es líquido. Y curiosamente, lo que merece la pena es eso que no puede atrapar el pensamiento, que fluye en los sentidos: el concierto acuático de la lluvia que podría ser un caos y es un método, la canción del viento: «escucha esa canción […] y da las gracias, / aunque no sepas / por qué». El mundo es «el mapa de un tesoro que no existe, / pero nuestro». Cada ser humano es único e irrepetible, la música que en él resuena es «la música de un mundo / desconocido para los demás». El autor va atravesando estas verdades con pulso narrativo, fingiendo que lo que enumera son brumosos expedientes, los que anuncia el título, incluso remitiéndose a versos anteriores usando cláusulas del tipo «como dije al principio». Todo es poesía. También cuando dice de los clásicos que «todos cantan desventuras / y, sin embargo, qué aroma a yerba nueva, / qué limpia el agua va por esos versos…». Incluso se rinde y le habla a esa mano invisible que «a diario bosqueja / el paisaje teatral del mundo», para agradecerle «esta artificiosa ficción de eternidad que apenas dura». El libro ha recibido el premio de Poesía Marpoética en su primera edición.

1 comentario:

  1. Arturo, una poesia de cuerpo y corozon, me parece, que no le deja, al poeta, escapar de nuestra intolerable condicion. Como dice W.B. Yeats hace cien anos: '. . .man is in love and loves what vanishes. What more is there to say." Gracias otra vez. Cada lunes puedo contar con tus resenas. Lamar Herrin

    ResponderEliminar

Puedes expresar tu opinión sobre este artículo