Antonio Cabrera, Gracias, distancia

ANTONIO CABRERA
Gracias, distancia
Cuadernos del Vigía, Madrid-Granada, 2018. 100 pág, 15€
«Hay viento en mi interior, y ulula cuando ulula el viento en las ventanas».
Una de las singularidades de Antonio Cabrera (Medina Sidonia, 1958) es su formación filosófica. La divisa de Unamuno «hay que sentir el pensamiento y pensar el sentimiento» podría haber encabezado su primer poemario, En la estación perpetua (2000). Sin embargo lo abrió otra cita del mismo autor, muy cercana a su otro gran maestro, César Simón: «El gran misterio es la conciencia y el mundo en ella». En esas dos ideas ha cimentado su poesía Cabrera y funda ahora sus aforismos: «Nuestro pensamiento puede llegar hasta las cosas, incluso doblegarlas; sin embargo, no las impregna ni las cambia, y pasa y todo se rehace. El pensamiento es parecido al viento». Igual que su poesía ha sabido desplazarse hasta los límites de la reflexión sin dejar de ser poesía, con sus aforismos hurga en el mismo lindero desde la otra orilla. Es la misma mente atenta a lo que sucede, dispuesta a detectar el aire que hay entre nuestra conciencia y el mundo que nos rodea, y a dar fe: «La realidad solo atiende a quien le presta atención». Cabrera ha dividido los aforismos en seis capítulos temáticos. Empieza mirando los espacios abiertos abrazado a un elemento que los toca todos, el viento: «Los días de viento vienen en realidad a agitar y a remover las cosas invisibles». Le sigue un guiño al propio César Simón, que por cierto describió el viento como una «ópera del campo». Las lecturas metabolizadas de Simón sirven como punto de partida para nuevos vuelos: «El hombre es el único ser que genera abandono en los espacios que abandona». Un capítulo importante enmarca las reflexiones de Cabrera sobre poesía, algunas con vocación preceptiva: «En poesía la imprecisión ha de esculpirse con cuidado». La tipografía, la luz y la pintura, otros tres temas recurrentes en la obra del poeta gaditano-valenciano, cubren los tres últimos capítulos de esta colección de aforismos que van desde los espacios abiertos que recorre el viento a los que surca la luz de los pinceles: «El arte no es nunca cosa de sentidos solitarios».