Efémera, de Benítez Ariza

JOSÉ MANUEL BENÍTEZ ARIZA
Efémera
Takara Editorial, colección Wasabi, Madrid, 2016
«Escribir un diario íntimo destinado a la lectura de otros». El gaditano José Manuel Benítez Ariza (1963) ha mantenido un diario en las redes sociales durante diez años.
Tres partes han visto la luz en otras tantas entregas: Señales de humo, La novela de K. y Pintura rápida. Ahora recoge, bajo el título Efémera, apuntes escritos después de 2008, tras la aparición del último volumen. Efémera es esa mariposa que apenas vive un día, pero también es un homenaje a autores que han rebautizado en una palabra un breve deslumbramiento verbal, que no siempre es aforismo. Para Ory fueron aerolitos, para Gómez de la Serna greguerías, por citar dos ejemplos cercanos. Como señala Benítez Ariza en un prólogo con vocación de ensayo, a veces son microrrelatos, a veces casi haikus, reflexiones, notas de lectura y, en definitiva, «pavesas de un diario», que iba a ser el título antes de decidirse por Efémera. El gaditano aclara que dar a leer la intimidad no es mostrarla: «porque mostrar, lo que se dice mostrar, solo se muestra lo que previamente se había hecho algún esfuerzo por ocultar». Y ciertamente sus apuntes no están en el cauce mismo de la vida, sino en la orilla del que se detiene a observar. No es tanto el autor quien los experimenta, como su imagen reflejada en el espejo del día. Porque la vida, cuando se vive, arrebata. Solo al detenerte, al pararte a observar, adviertes que haber conseguido aparcar te deja exultante o que las mejores playas son las que atisbas por la ventanilla cuando vas al trabajo o que basta con estrenar una camisa para sentir por un instante que estrenas también vida, igual que las serpientes. A veces, la reflexión tiene algo de desdoblamiento a otra existencia, la que se experimenta en los hospitales y sobre todo ante la naturaleza, cuando «el amanecer que ven los que se levantan no es el mismo que el de quienes no se han acostado aún». O cuando constatas que el viento del campo viene de dar la vuelta al mundo mientras el de la ciudad está siempre esperando tras la esquina. Efémera es una sucesión de tentativas para «no confundir la vida con la agenda», para «compartir la soledad como la desnudez».