Materia del asombro



JESÚS MUNÁRRIZ
Materia del asombro
Poesía Hiperíón, Madrid, 2016

La poesía española de las últimas décadas conoce bien a Jesús Munárriz (San Sebastián, 1940) y, tanto o más que a él, conoce su editorial, llamada Hiperión en honor de la obra emblemática de Hölderlin. Munárriz, especialista en alemán y traductor en varias lenguas, obtuvo el Premio Nacional a la mejor editorial cultural en 2004. Lleva además casi medio siglo coqueteando con la creación poética. Nada menos que diecinueve poemarios ha ido acumulando, aparte de innumerables inéditos.
Con ocasión de su 75 cumpleaños, su amigo, el también poeta y crítico Francisco Javier Irazoki, le ha preparado una selección que contiene otros tantos poemas, uno por año de vida. Para ello ha rescatado muchos inéditos. El regalo se titula como la pieza que cierra el libro: Materia del asombro. No rehúye ningún tema ni se hace ilusiones el autor sobre el valor de sus poemas, aunque tampoco renuncia a que lo tengan. De hecho, apoyándose en Borges y su cita sobre los libros leídos, reclama: «a mí también recuérdenme / más por los que edité que por los que escribí, / aunque estos los tracé con mis mejores artes / y a algunos les gustaron.» En la selección de Irazoki hay una gran variedad de tonos y estilos, desde poemas enigmáticos como Cuando ni apenas, a los últimos, que giran sobre la muerte: «vivos los muertos siempre en tus oídos, / están mirando por tus mismos ojos / cuanto florece…»; a veces la muerte se parece a un paisaje apocalíptico del que han desaparecido los humanos; en Así de bello, dice: «Sin humanos, el mundo recupera / precisión y matices». Otras veces, la escritura directa de Munárriz se acerca a la épica, como en su crónica en verso de los años contra Franco: «no minimizo lo que hicimos. / Excesivo sería ensalzarlo no obstante. / Las circunstancias eran / más altas / que nosotros.» Cuarentena es un friso de sensaciones, vivencias y anécdotas, casi un reportaje, que resume aquella época, más cercana en el tiempo de lo que nos gustaría y más desenfocada de lo que nos parece. Así zanja Munárriz este capítulo de su vida y de su poesía: «Pero, ley de la especie, / inevitable, / los que vivimos en aquellos años / hemos de recordarlos / con nostalgia, / con nostalgia y con rabia.»

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