Foto: David Lillo
VALENTÍN CARCELÉNEl momento Chamán, Albacete, 2019 |
«Las cosas se nos mueren en las manos /
como la luz, la edad, las pausas del silencio, / el agua que, al romperse,
reconstruye / para nosotros / el origen del mundo».
Después de quince años de
probarse en otros géneros como el teatro, el haiku o la traducción, Valentín
Carcelén (Albacete, 1964) regresa a la poesía. Lo hace cambiado, como no podía
ser menos, elaborando más la meditación que en libros anteriores. Por ejemplo
en Diario Ausente (2004) llegaba a veces enigmática, escamoteándonos
algunos referentes. El tiempo ha transcurrido y el poeta lo acusa, da fe y se
afirma en la escritura para contenerlo: «No es el tiempo el que pasa. Un
hormiguero / está surgiendo bajo mis pisadas. / No es el tiempo, soy yo. Es la
luz del día». Carcelén viene del campo, de la agricultura familiar, y con esos
materiales alimenta sus versos: celebra que haya vuelto el viento del otoño, entierra
en el viñedo al perro fiel, contempla la quietud de un horizonte al que solo
cabe mirar haciendo visera con la mano: «Yo quisiera un abrigo de sosiego /
contra el vuelo rasante de los calendarios». También su oficio de profesor y su
condición de padre afloran para proponer soluciones a un mundo que se nos está
agotando: «los hijos tiene que saber la luna / y tienen que saber / dónde la
leña y cuándo hay espigas, / la verdad del otoño, la causa de la nieve. / Pero
también que el don de la palabra / trasciende la razón de la existencia / y es
anterior y posterior a todos / los hechos naturales y sobrenaturales». La
claridad de Eloy Sánchez Rosillo, la agudeza de Claudio Rodríguez se adivinan
como un rumor de fondo bajo la voz del poeta que también ha traducido a Larkin y
a Samuel Johnson. En la vida siempre pasa que el tiempo acaba imponiéndose hasta
ser protagonista. Esta certeza nos iguala: «todo cuanto, por ser humano, siento
y siente / en mí toda la humanidad…». Por eso el libro se llama El momento,
la única dosis en que podemos salvar fragmentos de vida: «El lugar es el
tiempo. / ¿No recordáis ciudades, o trozos de ciudades / prendidos para siempre
a un momento / inolvidable?».
Me parece, Arturo, que me va a gustar mucho el nuevo libro de Valentín. Por lo que dices, viene lleno de luz y claridad y trae como padrinos a Claudio y a Eloy. Estamos en buenas manos. Un abrazo. Feliz año.
ResponderEliminarConociendo tus gustos, estoy seguro de que lo vas a disfrutar, Iluminado. Feliz año para ti también y para Paquita. Un abrazo
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