Leyendo el libro de Irazoki he
recordado una reflexión extraordinaria de Umbral sobre Lorca. Decía que el
libro más surrealista de Lorca es el Romancero
Gitano porque es el que contiene imágenes más parecidas a la plástica de
los sueños, en los que unos objetos evocan a otros y se transforman en otros.
El surrealismo de Irazoki en Retrato de
un hilo pertenece a esa especie de surrealismo puro, donde una mujer va con
su hijo de la mano y ambos van transformándose a lo largo del poema hasta ser
otras cosas, según se miran o se cruzan con otras personas en su camino.
