A veces de la lluvia ni nos
damos cuenta. En cambio, siempre es noticia la nieve. Da igual que la
ignoremos, que nos encerricemos en seguir a lo nuestro. Sobre todo si cuaja, la
nieve se impone. Desmonta la rutina y nos baja del coche. Nos cuesta renunciar.
Algunos ni siquiera lo consiguen. Se resisten, se debaten contra la
inestabilidad de las calzadas. Se contrarían, protestan porque nadie las limpia
conforme van cubriéndose del boicot de esta alfombra. Como todos los seres
inocentes, la nieve simplemente ocurre, ajena a la emoción de los humanos.